Inglaterra sigue viva en su Mundial. Los Tres Leones superaron a Noruega (2-1) en la prórroga en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens y se metieron en las semifinales de la Copa del Mundo 2026, otra vez de la mano de Jude Bellingham. El '10' firmó un doblete que resucitó a un combinado que sufrió mucho más de lo esperado: igualó al filo del descanso y sentenció el cruce nada más arrancar el tiempo suplementario. Dirigió el encuentro el francés Clement Turpin.
El choque se torció temprano para los ingleses. En el minuto 36, Andreas Schjelderup adelantó a Noruega (0-1) y silenció a los favoritos, que se marchaban camino del descanso con la eliminación asomando por el horizonte. Pero apareció Bellingham. En el tiempo de descuento de la primera parte, en el 45+2, el centrocampista igualó la contienda (1-1) y devolvió la esperanza a los suyos justo antes de irse a los vestuarios.
Un duelo parejo que se rompió en la prórroga
La segunda mitad no movió el marcador. Los nórdicos, lejos de encogerse, plantaron cara durante largos tramos y llevaron el pulso hasta la prórroga con el 1-1 intacto. El fútbol se decidió por detalles finos, no por dominio.
Y en el tiempo extra reapareció el héroe. Corre el minuto 93. Morgan Rogers prueba desde la frontal, el guardameta noruego no logra blocar el balón y Bellingham, siempre el más listo, empuja el rechace al fondo de las redes para poner el 2-1 definitivo. El tanto que valía una semifinal nació de un despiste, de una pelota mal despejada y de la reacción de un jugador que vive en el sitio exacto.
Noruega intentó reaccionar, pero ya no tuvo respuesta. Kristoffer Ajer vio la amarilla en el 117 y los de Escandinavia se marcharon del torneo sin premio para su valentía. Inglaterra resistió y celebró el pase a las últimas cuatro.
Las cifras de un cruce de detalles
Las estadísticas dibujaron un duelo igualadísimo. La posesión se repartió casi al milímetro (48% para Noruega, 52% para Inglaterra) y los disparos acabaron empatados, catorce por bando. La diferencia estuvo en la puntería: los ingleses remataron ocho veces entre los tres palos por solo cuatro de los escandinavos. Los goles esperados apenas separaron a los dos equipos (0,77 de Noruega frente a 0,96 de Inglaterra), la mejor prueba de que esto fue una moneda al aire más que una superioridad clara. El portero noruego se empleó a fondo con seis paradas, el triple que su rival.
Inglaterra mandó algo más en la circulación (567 pases acertados por 492, con un 91% de precisión frente al 85%) y ganó más duelos (54 por 47), aunque fue Noruega la que cometió más faltas, diez por ocho. Y en el capítulo de las ocasiones claras, los Tres Leones firmaron dos por una del rival: el margen justo entre seguir vivos y hacer las maletas.
Bellingham fue, un partido más, el faro de este Inglaterra. Ya había marcado en los octavos ante México y ahora firmó el doblete que decide un cruce mundialista. Enfrente, Erling Haaland, uno de los goleadores del torneo, no pudo esta vez inspirar a los suyos: el ariete se despidió del Mundial con el aterrizaje de Noruega en unos cuartos que se le resistieron por muy poco.
Inglaterra ya espera rival
Con la victoria, los Tres Leones se instalan entre los cuatro mejores del planeta y aguardan al vencedor del Argentina-Suiza para conocer a su adversario en semifinales. Noruega, en cambio, se vuelve a casa con la sensación amarga de haber estado a un detalle de dar la sorpresa. El Mundial sigue, y el nombre de Bellingham vuelve a estar en boca de todos.



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