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México hace historia en su Mundial: gana en eliminatorias por primera vez desde 1986 y sueña ante Inglaterra

El Tri rompe una sequía de 40 años en el Mundial tras vencer 2-0 a Ecuador en el Estadio Azteca y ahora se mide a Inglaterra en los octavos de final.

El Estadio Azteca vivió una tarde para enmarcar el 30 de junio de 2026. México venció 2-0 a Ecuador, con goles de Julián Quiñones al minuto 21 y de Raúl Jiménez al 31, y logró algo que la afición azteca llevaba esperando desde 1986: ganar un partido de eliminación directa en un Mundial. Según reportó Telemundo, esa victoria puso fin a cuatro décadas de frustración de El Tri en las rondas de eliminación directa. Ahora, con esa hazaña todavía fresca, México se prepara para un desafío mayúsculo: enfrentar a Inglaterra en los octavos de final este domingo 5 de julio, de nuevo en el Estadio Azteca, según confirmó Infobae.

Un triunfo que rompe una maldición histórica

El dato es contundente. Desde 1986, la selección no había podido ganar un partido de eliminación directa en la máxima cita del futbol. Durante casi cuatro décadas, El Tri cargó con la fama de no poder superar esa barrera, algo que ahora, con el 2-0 sobre Ecuador sellado por Quiñones y Jiménez en el primer tiempo, cambia de raíz esa narrativa.

Que la hazaña haya ocurrido precisamente en el Estadio Azteca, y en un Mundial que México coorganiza, le da al momento un peso simbólico adicional. No fue un triunfo cualquiera en un escenario neutral: fue una victoria en casa, ante su gente, en uno de los estadios con mayor carga histórica del futbol mundial.

El peso de jugar como anfitrión

Ser sede de un Mundial trae consigo una presión particular. La expectativa de la afición, la cobertura mediática constante y la sensación de que el país entero observa cada movimiento del equipo pueden convertirse en una carga tan pesada como cualquier rival dentro de la cancha. Para El Tri, romper la racha negativa en las rondas eliminatorias justo en esta edición añade un componente extra de justicia deportiva: la generación actual logró lo que tantas anteriores persiguieron sin éxito.

Ese alivio colectivo también puede traducirse en confianza futbolística. Un equipo que llega a un cruce de octavos de final habiendo ya superado el fantasma que lo perseguía suele jugar con menos tensión y más soltura, algo que México necesitará frente a un rival de la exigencia de Inglaterra.

El Azteca, un aliado decisivo

Pocos escenarios en el futbol mundial cargan con la historia y la intensidad del Estadio Azteca. Volver a disputar ahí un partido de octavos de final, con la misma gente que respaldó al equipo ante Ecuador, coloca a México en una posición favorable en términos anímicos. El respaldo de una grada volcada con su selección es, para muchos analistas del deporte, un factor que pesa en el desarrollo de los partidos de eliminación directa.

Ese respaldo será clave este domingo, cuando El Tri busque sostener el nivel mostrado ante Ecuador frente a un adversario de mayor jerarquía sobre el papel.

Inglaterra, el examen de mayor exigencia

El premio, o el reto, por haber superado la fase de grupos y ganado en octavos es enfrentar a Inglaterra, una de las selecciones con mayor tradición del torneo. El cruce se disputará este domingo 5 de julio en el Estadio Azteca, en la Ciudad de México, según confirmó Infobae en su repaso del cuadro de octavos de final.

Sobre el papel, Inglaterra representa el tipo de rival que puede medir con precisión hasta dónde ha crecido realmente esta versión de El Tri. Superar a Ecuador certificó que México puede ganar bajo presión en un cruce de eliminación directa. Hacerlo ahora ante un combinado del calibre de los Tres Leones sería la confirmación definitiva de que el equipo que representa a México en este Mundial está a la altura de sus propias aspiraciones históricas.

Lo que está en juego para El Tri

Más allá del resultado puntual, este partido tiene una carga simbólica enorme. México ya escribió una página nueva en su historia mundialista al vencer a Ecuador. Ahora tiene la oportunidad de ir un paso más allá y meterse en los cuartos de final jugando como local, algo que marcaría un antes y un después para una generación de futbolistas y para una afición que ha esperado este momento durante cuarenta años.

La combinación de factores, el impulso emocional de haber roto la maldición, la fortaleza que da jugar en el Azteca y la motivación extra de enfrentar a una potencia como Inglaterra, coloca a este cruce entre los más atractivos de toda la ronda de octavos de final.

Qué sigue

El foco está puesto por completo en este domingo. El Estadio Azteca se prepara para recibir a una afición que ya vio a su selección ganar un partido de eliminación directa por primera vez en cuarenta años, y que ahora sueña con repetir la hazaña frente a Inglaterra. Si México confirma ante los ingleses la versión que mostró en octavos, el sueño de avanzar a cuartos de final, algo que la selección anfitriona persigue desde hace generaciones, podría dejar de ser una fantasía para convertirse en una posibilidad real.

Fuentes: Telemundo, Infobae

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