Paraguay acaba de hacer lo que nadie esperaba. Saltaron al campo en Foxborough, empataron 1-1 con Alemania tras la prórroga, y eliminaron al cuatro veces campeón del mundo en los penaltis. El 1-1 se convirtió en un 4-3 en la tanda, y la mayor sorpresa del Mundial 2026 se consumó.
Ahora les toca Francia.
Sobre el papel, esto debería ser un trámite para Les Bleus. Francia es la favorita del torneo, invicta en la fase de grupos, con un ataque apilado de talento que roza lo injusto: Mbappe, Dembélé, Olise, Tchouameni. Paraguay, por contraste, llegó como la selección número 50 del ranking mundial y necesitó los penaltis para superar la fase de grupos.
Pero los Mundiales no se ganan sobre el papel. Se ganan en noches como la que nos espera en Filadelfia.
Cómo Paraguay rompió a Alemania
Alemania dominó la posesión. Tuvieron el 68% del balón, 19 disparos, y las mejores ocasiones a través de Havertz y Musiala. Nada importó. Paraguay defendió en un 4-4-2 compacto que se negó a ceder, con Julio Enciso cayendo al mediocampo para interrumpir el ritmo alemán y toda la línea defensiva manteniendo un fuera de juego que atrapó a Alemania en siete ocasiones.
El gol de Julio Enciso, de cabeza tras un centro de Matías Galarza en el minuto 42, adelantó a Paraguay antes de que Kai Havertz igualara para Alemania. No fue un partido bonito. No estaba diseñado para serlo.
El enfoque de Paraguay es una clase magistral de cómo jugar al máximo de tu techo: absorber la presión sin pánico, ganar los duelos en el área, y confiar en que llegará un momento. Contra Alemania, llegó. La pregunta es si esa fórmula puede funcionar dos veces en un mismo torneo, contra un equipo que puede hacer daño desde cualquier ángulo.
El problema Mbappe
Francia no es Alemania. Donde Alemania sondeaba y controlaba, Francia ataca con velocidad e incisión. Mbappe por la izquierda, Dembélé por la derecha, y la capacidad de saltarse todo un mediocampo con un solo pase es un problema diferente para una defensa que construyó su reputación en la organización.
Los laterales de Paraguay enfrentarán una prueba constante de 1 contra 1. Los centrales, Gómez y Balbuena, tendrán que rastrear carreras que no pueden ver venir. El mediocampo tendrá que cerrar ángulos que apenas existen. La disciplina en las jugadas de estrategia importa, pero Francia rara vez te da la oportunidad de organizarte antes de que el balón ya esté en la red.
Y sin embargo. Francia tiene una vulnerabilidad que Paraguay puede explotar.
La grieta en la armadura francesa
La selección de Didier Deschamps encajó gol en todos los partidos de la fase de grupos. Corea del Sur les marcó primero. Suecia expuso espacios detrás de los laterales. Hasta Arabia Saudí encontró la manera de perforarles.
Francia juega con una línea defensiva alta construida sobre velocidad de recuperación, no solidez estructural. Uruguay, Dinamarca y Suiza no lograron romperlos. Paraguay no es ninguno de esos equipos. Pero Alemania tampoco debía perder contra Paraguay.
Enciso tiene la capacidad de aparecer en los espacios que el mediocampo francés deja libres. Miguel Almirón, si está en forma, aporta la carrera directa que descoloca a una defensa acostumbrada a controlar el ritmo. El manual es estrecho: una jugada de estrategia, un contragolpe, un error, pero existe.
Lo que este partido significa
Para Francia, esto es una trampa disfrazada de trámite. Una derrota estaría a la altura de las grandes sorpresas del Mundial: Camerún ante Argentina en 1990, Senegal ante Francia en 2002, Arabia Saudí ante Argentina en 2022. Deschamps lo sabe. Sus jugadores han sido advertidos.
Para Paraguay, esta es ya la participación más profunda en su historia mundialista. Cada partido a partir de aquí es una página escrita en tiempo real. La presión está sobre los favoritos, la libertad pertenece al underdog, y en el fútbol de eliminación directa, esa ecuación ha producido más sorpresas de las que las casas de apuestas quieren admitir.
Los matagigantes están de vuelta sobre el campo. Francia, con todo su poderío ofensivo, debe demostrar que es diferente a los gigantes que cayeron antes.
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