El último Mundial de Messi: el Obelisco lloró y celebró a la Albiceleste a la vez

El último Mundial de Messi: el Obelisco lloró y celebró a la Albiceleste a la vez

Miles de hinchas coparon el Obelisco tras la caída 1-0 ante España en la prórroga. Entre el silencio y el "gracias iguales", Buenos Aires despidió a un subcampeón y, tal vez, a Lionel Messi.

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Una noche de duelo y aplausos

No hubo festejo de campeón, pero el Obelisco se llenó igual. Miles de hinchas argentinos coparon el corazón de Buenos Aires en la noche del 19 de julio, horas después de que la Albiceleste cayera ante España (1-0) en la prórroga de la final del Mundial 2026. La derrota dolía. La gente, aun así, quiso estar ahí.

El relato lo firma Buenos Aires Times: primero el silencio, ese golpe seco que sigue al pitido final, y enseguida el aplauso. Sonaron los bombos, las bocinas, los petardos y los fuegos artificiales. Nadie tenía apuro por irse del centro. Y una frase se repitió de boca en boca: "gracias iguales".

El orgullo tenía una raíz reciente. La Albiceleste había dejado en el camino a Inglaterra (2-1) en semifinales para alcanzar su segunda final seguida, y esa gesta seguía viva en la memoria de la calle. Por eso el silencio inicial no duró: se transformó en ovación.

"Llegamos a la final, y eso no es poca cosa", resumió Luciano Ortega, de 20 años, según el mismo medio. Marco Moya, repartidor en moto de 37, lo dijo con la voz entrecortada: "Gracias igual. Gracias, Argentina". No era una multitud furiosa. Era una multitud agradecida.

Lo que pasó en la cancha

El partido se rompió en el segundo tiempo de la prórroga. Ferran Torres empujó al fondo de las redes tras un cabezazo de Nico Williams que le cayó servido, después de un centro de Pedro Porro, y puso el 1-0 que decidió el título, según ESPN.

La Albiceleste terminó con uno menos. Enzo Fernández vio la segunda amarilla por una falta sobre Pau Cubarsí en el descuento de la segunda parte, y dejó a los de Scaloni con diez para afrontar la agonía del alargue. Con un hombre de más, España supo esperar y golpear.

Duele más porque estuvo cerca. Argentina jugó su tercera final en los últimos cuatro Mundiales, recordó ESPN: cayó con Alemania en 2014, venció a Francia en 2022 y ahora se topó con La Roja. Campeona hace cuatro años, subcampeona ahora: dos finales seguidas y una sola sonrisa.

El adiós que todos intuyen

Sobre el hormigón del Obelisco, muchos no lloraban solo la final. Lloraban un final. Messi había dicho que este era su último Mundial, y la hinchada lo sabía. Cada vez que su cara aparecía en las pantallas, los aplausos crecían y el nombre del capitán rebotaba entre los edificios.

"Estoy triste, pero igual quiero agradecerle al equipo, sobre todo a Lionel Messi", dijo Nahuel Tudela, de 22 años, a Buenos Aires Times. El capitán cerró el torneo con ocho goles y cuatro asistencias, aunque su final fue apagado: apenas un remate, bloqueado, sin apariciones dentro del área rival, detalló ESPN.

La ciudad no fue la única en salir. En Rosario, la cuna del capitán, cientos se acercaron al Monumento Nacional a la Bandera para el mismo ritual de orgullo y pena.

Lo que viene

El duelo no será solo silencio. El presidente Javier Milei anunció que el plantel tendrá un feriado para celebrar con la gente, informó Buenos Aires Times, y se espera un recibimiento multitudinario cuando el equipo vuelva a pisar suelo argentino. El país quiere abrazar a un subcampeón que volvió a rozar la gloria.

Queda la pregunta que nadie en el Obelisco quiso responder del todo. ¿Fue de verdad el último baile de Messi con la Albiceleste? La respuesta llegará más adelante. Anoche, Buenos Aires solo quiso dar las gracias.

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