Magia de Álvarez, no de Messi: el misil del 112 que metió a Argentina en semifinales

Julián Álvarez clavó un disparo desde 25 metros en el minuto 112 para sellar el 3-1 ante Suiza y llevar a la campeona vigente a una semifinal contra Inglaterra.

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Corría el minuto 112 cuando apareció Julián Álvarez. Recibió el balón, levantó la cabeza y, desde unos 25 metros, lo mandó directo a la escuadra. La pelota entró por la misma cruceta y el estadio se vino abajo. Con ese latigazo, la Albiceleste rompió un empate que amenazaba con eternizarse y encarriló una clasificación agónica.

Argentina, la campeona vigente, se impuso a Suiza (3-1) en la prórroga y selló su pase a las semifinales del Mundial 2026. Y lo hizo con una sentencia que no llevaba la firma que todos esperaban.

El héroe no fue el capitán

Todas las miradas apuntaban a Lionel Messi, en lo que muchos intuyen como su despedida de los Mundiales. Pero esta vez el protagonista fue otro. "Magia de Álvarez, no de Messi", tituló ESPN tras un choque en el que el momento decisivo llevó el nombre del delantero, no el del '10'.

Messi dejó su huella, eso sí. Suya fue la asistencia del primer gol, un envío medido que Alexis Mac Allister cabeceó al fondo de las redes en el minuto 10 para adelantar a los de Scaloni. Lo que se apagó fue su racha goleadora en partidos consecutivos del torneo. El que tomó el relevo fue Álvarez, con una diana de las que quedan en la memoria.

El delantero se echó el equipo a la espalda en el peor momento. El marcador no se movía, la prórroga se consumía y la contienda pedía a gritos a alguien capaz de resolverla. Apareció él, y lo hizo con un disparo lejano imposible de atajar.

Un cruce que se hizo cuesta arriba

Nada invitaba al sufrimiento cuando Mac Allister puso el 1-0 tan temprano. Pero Suiza no bajó los brazos. Superada la hora de juego, Dan Ndoye igualó la contienda y devolvió la incertidumbre a un encuentro que terminó los 90 minutos en tablas (1-1) y se marchó al tiempo suplementario.

El guion dio un vuelco cuando los helvéticos se quedaron con uno menos. Breel Embolo vio la segunda amarilla y dejó a los suyos en inferioridad numérica, un golpe que inclinó la balanza hacia el lado argentino en el tramo decisivo.

Aun con un hombre de más, la Albiceleste necesitó del genio de Álvarez para desatascar el duelo. Y una vez roto el cerrojo, ya no hubo marcha atrás. En el tiempo añadido de la prórroga, en el 120+1, Lautaro Martínez firmó el 3-1 definitivo y puso el broche a una noche de máxima tensión.

Una campeona que ya no depende solo de Messi

Argentina resistió, sufrió y avanzó. La defensa del título sigue en pie, y lo hace con un argumento nuevo sobre la mesa: cuando el capitán no encuentra la portería, hay un ariete dispuesto a inventarse un golazo desde 25 metros. Esa fue la gran lectura de la noche. El equipo de Scaloni tiene más de una salida cuando el partido se atasca.

Álvarez ya venía siendo pieza clave del proyecto, pero rara vez había cargado con el peso del momento definitivo como en este cruce mundialista. Lo hizo sin temblar, en la jugada más difícil, con el reloj en contra y la eliminación asomando. De ahí que su tanto valga doble: por lo que significó en el marcador y por lo que dice de un delantero que crece cuando más aprieta.

Lo que viene: Inglaterra en Atlanta

El premio es una semifinal de altísimo voltaje. La Albiceleste se medirá a Inglaterra el 15 de julio en Atlanta, con un billete para la final en juego. Será otro examen de carácter para una selección acostumbrada a sufrir y a sobrevivir.

La campeona del mundo continúa con vida. Y ahora sabe algo que puede resultar decisivo en lo que resta de Mundial: su héroe puede llevar cualquier nombre.

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