Una foto de hace casi dos décadas se ha convertido en la mejor antesala posible para una final del Mundial. En ella, un Messi de unos 20 años, tímido, sostiene con cuidado a un bebé de seis meses metido en una bañera. Aquel bebé era Lamine Yamal. El domingo 19 de julio, en el MetLife Stadium, los caminos de ambos pueden volver a cruzarse, esta vez con la Copa del Mundo de por medio: Argentina contra España.
La Albiceleste se metió en la final tras remontar a Inglaterra (1-2) en semifinales, con dos asistencias de Messi. La Roja hizo lo propio al superar a Francia (0-2) en la otra llave. Dos selecciones, dos generaciones y una imagen de 2007 que ha vuelto a circular como si el fútbol se empeñara en escribir el guion.
Corre 2007
Corre 2007. El FC Barcelona y UNICEF montan una sesión para un calendario solidario. La familia de Lamine, que había ganado un sorteo benéfico de UNICEF, lleva al pequeño al set. Y allí, ante el objetivo del fotógrafo Joan Monfort, la gran estrella del club sostiene y baña a un niño que todavía no camina.
La instantánea quedó archivada durante años. Ha resurgido ahora, y se ha hecho viral, precisamente por lo que asoma en el horizonte: la posibilidad de que aquel bebé y aquel ídolo compartan escenario en la final de un Mundial. Casi diecinueve años separan el clic de la cámara del pitido inicial del domingo. El propio azar del calendario deportivo hizo el resto: cuanto más se acercaban Argentina y España a la cita del MetLife, más volaba la imagen por las redes.
Dos generaciones del Barça, cara a cara
El contraste de cifras ya es, de por sí, una historia. Messi tiene 39 años (nació el 24 de junio de 1987); Lamine Yamal cumplió 19 el pasado 13 de julio, dos días antes de la segunda semifinal. Veinte años de diferencia, casi día por día. Ambos se formaron en la órbita del Barça, el mismo club, el mismo ADN futbolístico.
El capitán argentino llega en un estado de forma descomunal. Comparte el liderato de la Bota de Oro con 8 goles y firmó los cinco primeros tantos de la Albiceleste en el torneo. Ante Inglaterra puso las dos asistencias de la remontada: primero para Enzo Fernández y, ya sobre el final, para Lautaro Martínez.
Enfrente, el chico prodigio de La Roja, que celebró su cumpleaños en plena concentración y se plantó en la final con los de De la Fuente. El niño de la bañera, hoy una de las grandes esperanzas del combinado español. El ídolo y su heredero, unidos por una casualidad de hace casi dos décadas.
Rumbo al domingo
Conviene no adelantarse. Que Messi y Lamine se midan de inicio dependerá de los onces y del propio desarrollo del choque, y una final rara vez se resuelve en un duelo individual. Todavía no se ha ganado nada, y el desenlace está por escribirse en East Rutherford.
Pero el simbolismo del cruce es difícil de ignorar. A un lado, el futbolista que marcó una era. Al otro, el que aspira a marcar la siguiente. La foto de 2007 los juntó por azar; la final del 19 de julio los vuelve a reunir, ahora con el trofeo más codiciado sobre la mesa. El domingo, en el MetLife, la rueda del fútbol completará un giro que nadie habría sabido guionizar.
Fuentes
- CNN
- beIN Sports
- IBTimes UK
- Cover photo: Bryan Berlin / CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons



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