Sesenta años de espera
Inglaterra está a una sola victoria de algo que se le niega desde 1966: meterse en una final del Mundial. Seis décadas de frustración caben en ese número. El miércoles 15 de julio, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, el combinado inglés se jugará el pase a la gran final ante un rival que conoce de sobra el peso de ese escenario.
Enfrente estará Argentina, campeona vigente. La Albiceleste levantó el trofeo en 2022 y ahora va tras algo al alcance de muy pocos: repetir corona, encadenar dos Mundiales seguidos. Un solo choque separa a cada selección de su sueño, y las dos miran exactamente al mismo sitio.
Dos historias opuestas se encuentran en Atlanta: la del que lleva 60 años esperando y la del que no quiere soltar lo que ganó hace apenas cuatro.
Una rivalidad con cicatrices
No es un cruce cualquiera. Inglaterra y Argentina no se medían en un Mundial desde 2002, y su historia común está marcada a fuego por dos capítulos que el fútbol no ha olvidado. Es una de esas rivalidades que trascienden el marcador, cargadas de épica, de viejos rencores y de imágenes que sobreviven al paso de los años.
Ha pasado casi un cuarto de siglo desde que estas dos selecciones se cruzaron por última vez en la máxima cita. Toda una generación de aficionados no ha visto un Inglaterra-Argentina mundialista, y el reencuentro no podía llegar en un escenario más tenso: una semifinal, con el billete para la final en juego.
El primero, México 1986. En los cuartos de final, en el mítico Estadio Azteca, la Albiceleste se impuso a Inglaterra (2-1) camino al título. Aquella tarde Diego Maradona firmó las dos jugadas más recordadas de la historia mundialista: primero "La Mano de Dios" y, minutos después, el "Gol del Siglo", una carrera en solitario que dejó atrás a medio equipo inglés.
El segundo, Francia 1998. En los octavos de final, la Albiceleste eliminó a Inglaterra desde los doce pasos, en un duelo en el que David Beckham vio la tarjeta roja. Otra herida inglesa, otra noche imposible de borrar.
Nada de todo eso saltará al campo el miércoles. Pero todo eso pesa.
Dos caminos con sufrimiento
Ninguna de las dos llegó por la vía cómoda. Inglaterra necesitó de la prórroga para superar a Noruega (2-1), con un doblete de Jude Bellingham que la mantuvo con vida cuando el cruce se le complicaba. La Albiceleste tampoco lo tuvo sencillo: derrotó a Suiza (3-1) en el tiempo suplementario, con Julián Álvarez como autor del tanto que rompió el equilibrio.
Dos victorias sufridas, las dos resueltas en la prórroga y sin llegar a los penaltis. Dos selecciones que llegan curtidas al penúltimo escalón, sabiendo lo que cuesta cada minuto en esta instancia.
Lo que se juega en Atlanta
Para Inglaterra, la oportunidad de cerrar una espera de 60 años y volver a una final que no disputa desde aquel lejano 1966. Para Argentina, la ocasión de prolongar su reinado y firmar una gesta reservada a un puñado de elegidos: ser campeona del mundo dos veces seguidas.
No es solo cosa de dos hinchadas. Un cruce que mezcla nostalgia y presente, viejas cuentas pendientes y una final como recompensa no se ve todas las semanas, y este llega justo cuando los dos protagonistas persiguen algo enorme.
El miércoles, en el Mercedes-Benz Stadium, la memoria y el presente volverán a cruzarse. Maradona, Beckham, el Azteca, los penaltis del 98: nombres y noches que sobrevuelan un partido completamente nuevo. Lo que ocurra sobre el césped de Atlanta dirá quién se queda a un paso de la gloria y quién se despide con el corazón roto.



No comments yet