Un patrón, no una casualidad
Ningún español lo había conseguido jamás. Mikel Merino se ha convertido en el primer futbolista de La Roja que marca el gol de la victoria en dos eliminatorias de un mismo Mundial saliendo desde el banquillo, según Opta. Y en el primero que firma dos tantos ganadores en el minuto 80 o más tarde en una Copa del Mundo. Los dos, en apenas una semana.
El de Pamplona se ha ganado una etiqueta que en el fútbol pesa como un título honorífico: el súper suplente, ese jugador que no salta al campo para calentar el banquillo, sino para romper los partidos cuando ya nadie tiene piernas.
Quien lo atribuya a la fortuna no estaba mirando en el verano de 2024. En los cuartos de la Eurocopa, Merino cabeceó en el minuto 119 el gol que eliminó a la Alemania anfitriona, un tanto que, en palabras de Sky Sports, “echó a los anfitriones” de su propio torneo y empujó a España hacia el título que acabaría levantando. Aquello no fue un capricho del azar. Fue el primer capítulo de una costumbre.
Dos golpes en una semana
En octavos, ante Portugal, De la Fuente lo mandó al césped con el duelo igualado. Opta sitúa su entrada en el minuto 84; Sofascore, en el 85. Poco importó el reloj. En el 90+1, otro suplente, Ferran Torres, lo habilitó con un pase interior y Merino resolvió con un disparo raso, pegado al palo, para batir la portería lusa. No fue un cabezazo, como se llegó a contar: fue una definición a ras de hierba. Aquel tanto puso el punto final a la carrera mundialista de Cristiano Ronaldo.
Los números redondean la gesta. Fue el segundo gol de la victoria marcado en el minuto 90 por España en toda su historia mundialista, tras el de Joaquín Peiró ante México en 1962, y el décimo tanto de último minuto de este Mundial, la mayor cifra jamás vista en una sola edición, según The Analyst.
Cuatro días después, en cuartos, cambió el guion pero no el desenlace. Merino relevó a Dani Olmo en el 86, con el marcador igualado a uno tras el empate de De Ketelaere en el minuto 41, y en el 88 ya había decidido el cruce. El portero suplente Senne Lammens, en el campo tras la lesión de cuádriceps de Thibaut Courtois, no blocó un disparo de Pau Cubarsí, y allí apareció Merino para empujar el rechace. Dos minutos sobre el terreno. Un gol. Semifinales.
Del quirófano al héroe
Lo asombroso es que hace unos meses nada de esto parecía posible. En febrero de 2026, Merino pasó por el quirófano por una fractura de estrés en el pie derecho, sufrida en un entrenamiento del Arsenal. El pronóstico inicial hablaba de unos cuatro meses de baja, un plazo que ponía en serio riesgo su presencia en la Copa del Mundo.
“Fue un alivio enorme. Hace apenas unos meses, estar aquí era impensable”, confesó el centrocampista a Yahoo Sports. “A veces me costaba creer que pudiera estar aquí. Ahora todo cobra sentido.”
Su perfil explica buena parte del fenómeno. Merino es un centrocampista de llegada, potente, hecho a irrumpir en el área rival. En el Arsenal, club al que llegó desde la Real Sociedad en 2024 por 27,4 millones de libras, ampliables a 31,6 con variables, lo han reconvertido incluso en delantero centro de emergencia. Es justo el jugador que castiga a una defensa cansada en el tramo final de una eliminatoria: fresco, alto y con hambre de balón.
Por qué De la Fuente lo guarda
El seleccionador no esconde por qué confía en él. “La aportación de los futbolistas ha sido magistral”, dijo tras el triunfo ante Portugal, en declaraciones recogidas por Goal. “Es un jugador de talla mundial. Quiero destacar la importancia de los que salen desde el banquillo. Y Mikel nunca falla; es una apuesta segura.”
De la Fuente ha mantenido a Rodri y Fabián Ruiz como pareja titular en el medio campo durante toda la fase de eliminación y reserva a Merino como arma para el desenlace. Su única titularidad en el torneo llegó en el cierre de la fase de grupos, ante Uruguay.
Y ahí queda la pregunta. España se cita con Francia el martes 14 de julio en el AT&T Stadium de Dallas, con una final en juego, y el debate ya está encima de la mesa: ¿sigue Merino siendo el as en la manga o su racha obliga por fin a darle un sitio en el once? Lo que nadie discute es que, cuando el partido reclama un héroe tardío, La Roja ya sabe a quién mirar.




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