Un sueño de 28 años hecho realidad
Hay historias que el fútbol tarda décadas en escribir. Noruega llevaba 28 años sin pisar una Copa del Mundo: su última aparición se remontaba a Francia 1998. En su regreso al gran escenario, el combinado escandinavo ha ido mucho más lejos de lo que casi nadie imaginaba y se ha metido, por primera vez en su historia, en los cuartos de final de un Mundial. El próximo capítulo se escribe este sábado 11 de julio en Miami, donde Noruega se mide a Inglaterra con un billete a las semifinales en juego.
Haaland, el gigante que tumbó a Brasil
El nombre propio de esta gesta es Erling Haaland. En su primer Mundial, el delantero acumula siete goles en cuatro partidos, cifras que lo colocan en la pelea por la Bota de Oro adidas junto a Lionel Messi y Kylian Mbappé. Su golpe más resonante llegó el pasado 5 de julio en el MetLife Stadium de East Rutherford (Nueva Jersey), donde firmó un doblete para derribar por 2-1 a Brasil, cinco veces campeón del mundo. Fue la eliminación más temprana de la Canarinha en un Mundial desde 1990.
No fue su única aparición decisiva. En los dieciseisavos de final, Haaland resolvió con un tanto en el minuto 86 para superar por 2-1 a Costa de Marfil. Con su doblete ante Brasil, el ariete extendió a 14 su racha de partidos consecutivos marcando con su selección, y ya suma 62 goles en 51 internacionalidades con Noruega. Antes del torneo ya había avisado: fue el máximo goleador de la fase de clasificación europea con 16 tantos, anotando en cada uno de los encuentros de una campaña perfecta.
Ødegaard, el cerebro del cuento
Detrás del goleador aparece la figura de Martin Ødegaard. El capitán y jugador del Arsenal ejerce como principal creador del equipo: ha repartido asistencias durante el recorrido y es el futbolista que más pases le ha completado a Haaland en todo el Mundial. La sociedad entre el organizador y el delantero se ha convertido en la columna vertebral de una Noruega que alcanzó esta ronda tras terminar segunda del Grupo I, por detrás de Francia. En la fase de grupos, el conjunto nórdico venció a Irak y a Senegal, y solo cedió ante los franceses, que se impusieron por 4-1.
Para Haaland, todo esto tiene un sabor especial. "Desde que debuté con la selección en 2019, mi gran objetivo ha sido llevar a Noruega a un Mundial y a una Eurocopa", declaró el delantero a GQ. El primero de esos deseos ya es una realidad que supera cualquier expectativa.
Inglaterra, el muro que se interpone
El obstáculo para prolongar el cuento se llama Inglaterra. El equipo que dirige Thomas Tuchel afronta el reto de diseñar un plan para frenar a Haaland, algo que ninguna defensa ha conseguido del todo en este torneo. La historia reciente, eso sí, sonríe a los ingleses: los dos únicos precedentes entre ambas selecciones cayeron de su lado, dos amistosos saldados con idéntico 1-0 en 2012 y 2014.
Noruega, sin embargo, llega a Miami sin nada que perder y con un delantero en estado de gracia. Lo que empezó como un regreso largamente esperado se ha transformado en la mayor aventura mundialista de su historia. El sábado dirá si el cuento escandinavo tiene un capítulo más.



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