España se metió en las semifinales de un Mundial dieciséis años después y, de paso, se coló en el libro de los récords. El triunfo ante Bélgica (2-1), con dianas de Fabián Ruiz (min. 29) y de Mikel Merino (min. 87), estiró la racha de la Roja a 36 partidos sin conocer la derrota, según beIN Sports. Es la mejor serie de toda su historia. Y una de las más largas que recuerda el fútbol de selecciones.
Merino apareció cuando más falta hacía. El centrocampista empujó el 2-1 en el 87 y desató la euforia española, mientras De Ketelaere solo alcanzó a recortar distancias para unos belgas que se quedaron a las puertas. El conjunto de Luis de la Fuente resistió, golpeó en el momento justo y firmó un pase a la penúltima ronda que se le negaba desde que levantó el trofeo en Sudáfrica 2010. Toda una generación de aficionados no había vuelto a ver a la Roja tan cerca de una final mundialista.
36 partidos sin caer: a un paso del récord absoluto
Los números marean. La última derrota de España lleva ya fecha lejana: el 22 de marzo de 2024, un amistoso ante Colombia (0-1) disputado en el Estadio Olímpico de Londres, según recordó beIN Sports. Desde aquel tropiezo, nada de nada. Treinta y seis encuentros seguidos sin morder el polvo.
Con esa cifra, la Roja alcanzó la marca que fijó la Argentina de Lionel Scaloni entre 2019 y 2022, una travesía histórica que incluyó una Copa América y la conquista del Mundial. El paralelismo no es menor: es la vara con la que se mide a los grandes ciclos. Y, de paso, España dejó atrás su propio techo anterior, los 35 duelos invictos que encadenaron Luis Aragonés y Vicente del Bosque entre 2007 y 2009, en pleno reinado del tiki-taka.
Ese cruce estadístico con la Albiceleste tiene su punto de épica. La Argentina de Scaloni firmó su racha en el camino que la llevó a levantar la copa en Catar; España, en cambio, todavía tiene el trofeo por delante. Dos formas distintas de construir una serie idéntica, separadas por apenas unos años y por el mismo listón de excelencia.
Queda un solo escalón por subir. El récord absoluto del fútbol masculino de selecciones pertenece a la Italia de Roberto Mancini, que estuvo 37 partidos sin caer entre 2018 y 2021. La Roja lo igualaría con un resultado más sin derrota y lo batiría con dos, según los datos que recopiló beIN Sports. Nunca la historia estuvo tan al alcance de la mano.
Para dimensionar el reto conviene recordar cómo se cuenta: la marca no distingue entre victorias y empates, solo suma partidos sin perder. Por eso a España le vale con no caer ante Francia para alcanzar a Italia. Ganar, además, la metería en la final. La ecuación no puede ser más redonda.
Una muralla que nadie ha perforado
Si la serie impresiona, la solidez atrás no se queda corta. La Roja no ha encajado un solo gol en cinco partidos de este Mundial, el mejor registro defensivo del torneo, según beIN Sports y CNN. Cinco choques, cinco porterías a cero. Ningún rival ha sido capaz de batir a la meta española en todo el campeonato, un dato que explica la marcha del equipo tanto como sus goles.
Y no es una racha de empates cómodos ni de partidos intrascendentes. Dentro de esos 36 encuentros caben dos grandes títulos: la Liga de Naciones de 2023 y la Eurocopa de 2024, que la Roja conquistó con un pleno de siete victorias, según recordó beIN Sports. Es la serie de una selección que gana, convence y apenas se deja hacer daño. La comparación con la Albiceleste de Scaloni, que arrasó en aquel ciclo, dice mucho del momento que atraviesan los de De la Fuente.
Francia, en Dallas, con la historia en juego
El próximo capítulo ya tiene guion, fecha y escenario. España se medirá a Francia el martes 14 de julio en Dallas, en unas semifinales que reeditan uno de los duelos de más caché del fútbol europeo, según informó NBC News. No aparece rival más exigente en el horizonte, ni mayor prueba para una racha que ya roza lo histórico.
La cita tendrá, además, doble lectura. Si la Roja evita la derrota ante los galos, igualará esa mejor marca histórica que ostenta la Italia de Mancini. Si la supera, se quedará a las puertas de reinar en solitario y de completar una gesta que ninguna selección masculina ha firmado jamás. Pocas veces un mismo partido ofrece a la vez un billete para la final y un récord de leyenda.
De la Fuente lo sabe: para seguir escribiendo historia, antes habrá que frenar a una Francia de época, una de las grandes candidatas al título. La racha, de momento, sigue intacta. En este Mundial de 2026, España no solo pelea por meterse en la final. Pelea por un rincón propio en la memoria del fútbol. En Dallas, el martes, se juega mucho más que un pasaje a la última ronda.

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