La revolución silenciosa de Yakin: Suiza entierra su maldición y vuelve a cuartos 72 años después

Los de Murat Yakin eliminaron a Colombia en los penaltis (0-0, 4-3), firmaron su primera tanda ganadora en un Mundial y regresaron a los cuartos de final 72 años después. Ahora, en Kansas City, les espera la Argentina de Messi.

En esta página

Setenta y dos años de espera, rotos desde los once metros

Suiza volvió a lo más alto del fútbol mundial. El conjunto de Murat Yakin eliminó a Colombia en los penaltis (0-0, 4-3) y se metió en los cuartos de final de un Mundial por primera vez desde 1954, según ESPN. Setenta y dos años de sequía enterrados en una sola tanda. Una noche para la historia helvética.

Y no fue una tanda cualquiera. Fue la primera que la Nati gana en toda su trayectoria mundialista. El único precedente había acabado en derrota, ante Ucrania en 2006. Esta vez, el guion se reescribió por completo.

Lo suyo ha sido una revolución sin estruendo. Sin fichajes mediáticos, sin discursos grandilocuentes, sin el ruido que suele acompañar a las gestas. Solo un equipo que fue creciendo partido a partido hasta convertirse en uno de los ocho mejores del planeta.

Un grupo sin fisuras y una remontada de carácter

El camino empezó mucho antes de Colombia. Los helvéticos dominaron el Grupo B sin conocer la derrota: igualaron 1-1 con Qatar y firmaron victorias de peso, entre ellas una remontada que retrata su temple. Ante una Bosnia reducida a diez hombres, la escuadra suiza le dio la vuelta al marcador para imponerse por 4-1, sentenciada con un penalti de Granit Xhaka en el descuento (min. 90+7), según Al Jazeera.

Ese tanto agónico dijo mucho de este equipo. No es un conjunto que se venga abajo cuando el reloj corre en contra; es de los que aprietan hasta el último suspiro. Terminó primero, invicto y con la certeza de que algo sólido se estaba levantando bajo el mando de Yakin.

Suiza no llegó a los cruces de rebote. Llegó como líder, con autoridad.

Embolo y Ndoye: la eficacia hecha bandera

En los dieciseisavos de final apareció la versión más pragmática del técnico. Suiza superó a Argelia (2-0) con dos golpes precisos que enmarcaron el choque: Breel Embolo abrió la lata en el minuto 10 y Dan Ndoye sentenció nada más arrancar la segunda parte, en el 46, según ESPN.

Dos zarpazos, uno en cada acto, y a correr. Poca posesión estéril, mucha eficacia. Con ese triunfo, la Nati alcanzó los octavos de final por cuarto Mundial consecutivo. Cuatro citas seguidas asomándose a la élite. Y, sin embargo, el muro de los cuartos seguía intacto desde 1954. La regularidad ya era identidad; le faltaba el salto definitivo.

Nada de barroquismo. Yakin ha construido un bloque ordenado e incómodo, que golpea cuando debe y sufre sin romperse. En un Mundial de 48 selecciones, donde el margen de error se estrecha ronda tras ronda, esa sangre fría vale oro.

Kobel, Vargas y el final de una maldición

Llegó entonces la noche grande. Ante Colombia, el duelo se atascó: 0-0 tras los noventa minutos y la prórroga, un pulso de nervios que lo empujó todo a los once metros. Y ahí, donde el fútbol se vuelve lotería y memoria, emergieron los héroes. El guardameta Gregor Kobel adivinó el lanzamiento de Cucho Hernández y lo detuvo. Desde el punto de penalti, el suplente Ruben Vargas cargó con la responsabilidad y clavó el tiro decisivo del 4-3, según ESPN.

Pesaban demasiadas sombras sobre esa tanda. La de Ucrania en 2006, la de todos los cruces que la Nati había afrontado sin premio. Kobel y Vargas las borraron de un plumazo.

"Por fin rompimos la maldición. Estoy inmensamente feliz por todos, por los jugadores, por el cuerpo técnico y por la afición", declaró Yakin tras el pase, en palabras recogidas por ESPN.

La frase condensa una gestión discreta que ha convertido a un conjunto correoso en un rival temible en los cruces. Yakin no ha reinventado el fútbol suizo. Lo ha hecho más frío en los momentos calientes, más valiente cuando el marcador aprieta. Su revolución no hace ruido: se mide en tandas ganadas y en barreras derribadas.

Lo que viene: Messi, Argentina y Kansas City

El premio es mayúsculo, y también un examen brutal. En los cuartos de final, Suiza se medirá a la Argentina campeona del mundo y a Lionel Messi, en el Arrowhead Stadium de Kansas City, según ESPN. Un duelo de David contra Goliat en el corazón de Estados Unidos.

Nadie en la Nati regala nada. El equipo que remontó a Bosnia en el descuento, que despachó a Argelia por la vía rápida y que rompió su maldición desde los doce pasos llega a la cita sin complejos. Nada de lo conseguido hasta aquí ha sido por azar.

El resultado está por escribirse. La historia, en cambio, ya está firmada: setenta y dos años después, la selección suiza vuelve a codearse con los ocho mejores del planeta. Y, por el camino, ha aprendido algo que no se compra: a no temerle a nadie, ni siquiera al campeón del mundo.

Fuentes

No comments yet