Dos extremos del fútbol se dan cita el martes en Dallas. De un lado, la defensa más impenetrable del Mundial. Del otro, el delantero más letal del torneo. En medio, un billete para la final.
España y Francia se pelean el pase al partido decisivo el próximo 14 de julio, y buena parte del cruce se resolverá en un duelo muy concreto: la pareja de centrales más joven de La Roja frente a Kylian Mbappé, máximo goleador de la Copa del Mundo. Muralla contra artillero. Juventud contra jerarquía.
El escenario será el estadio de Dallas, sede de una de las dos semifinales del torneo. La otra llave todavía está por definirse, pero la de este martes ya tiene nombres y apellidos, y un morbo evidente: el mejor ataque del campeonato contra la mejor defensa.
Cubarsi y Laporte, la muralla que no se rompía
Pau Cubarsi tiene 19 años y ya arrastra galones de veterano. El central del Barcelona ha formado junto a Aymeric Laporte una sociedad que, según Yahoo Sports, se ha convertido en uno de los grandes activos del conjunto de De la Fuente en su camino a las semifinales. Un zaguero curtido y un chaval que apenas empieza: el contraste ha funcionado a la perfección. El joven destaca por una serenidad impropia de su edad, y esa templanza será una de sus mejores armas el martes.
Los números respaldan la sensación. Cubarsi ha disputado cada minuto del torneo, uno de los tres futbolistas omnipresentes de España junto al guardameta Unai Simón y el lateral Marc Cucurella. Con cinco porterías a cero en sus cinco primeros partidos mundialistas, alcanzó esa cifra más rápido que ningún defensa en la historia de la competición. El registro anterior era de Paolo Maldini, toda una leyenda del puesto, que necesitó siete encuentros para lograrlo.
El dato colectivo resulta todavía más contundente. La zaga española encadenó 650 minutos sin encajar, un récord del Mundial que pulverizó los 517 minutos que Walter Zenga había firmado en Italia '90, treinta y seis años atrás. La racha se cortó en cuartos, y costó lo suyo: Charles De Ketelaere batió a Unai Simón en el minuto 41, según The Washington Post y Fox Sports. Fue el primer tanto que encajó La Roja en todo el campeonato, la prueba de que hasta el muro más firme termina cediendo alguna grieta.
Mbappé, el artillero que no perdona
Enfrente espera Mbappé con la vitola de máximo goleador del Mundial. El capitán francés aterriza en Dallas con 8 goles y 3 asistencias en los seis partidos de Les Bleus, cifras que lo colocan al frente de la carrera por la Bota de Oro. Ha sido el gran referente ofensivo de la selección francesa durante todo el torneo, y cada vez que pisa el área enciende las alarmas.
Su última actuación resumió todo lo que es capaz de ofrecer. Ante Marruecos, en cuartos, erró un penalti en la primera parte. No se escondió. En el minuto 60 abrió la lata con un disparo con rosca y, seis minutos más tarde, dejó el segundo servido en bandeja para Ousmane Dembélé, según NPR y CNN. El cuadro francés se impuso (2-0) y selló su pase a semifinales.
Pero Francia es mucho más que su estrella. La selección gala ha marcado 16 goles y apenas ha encajado 2 en seis choques este verano, de acuerdo con FOX4 Dallas-Fort Worth. Ataque demoledor y retaguardia fiable: el retrato de un candidato serio a levantar el trofeo. Si Mbappé aparece bien acompañado, el reto para la defensa española se multiplica.
El examen más difícil para un central de 19 años
El planteamiento del cruce parece nítido. España se agarra a su bloque, a la solidez de Cubarsi y Laporte y a la seguridad de Unai Simón bajo los palos. Francia confía en la pólvora de Mbappé y Dembélé, un dúo capaz de decidir un encuentro en una sola jugada. Es el clásico pulso entre quien defiende y quien ataca, entre la paciencia y la verticalidad.
Cubarsi deberá medirse a la velocidad, los desmarques y la pausa del francés, un examen mayúsculo para un defensa que todavía no ha soplado las veinte velas. Laporte, con oficio y jerarquía, tendrá que ordenar la línea y cubrir las espaldas de su joven compañero. Entre los dos afrontan la ecuación más complicada del torneo: cómo dejar sin espacios a un delantero que, cuando huele el gol, rara vez falla dos veces seguidas.
La cita es el martes, en Dallas. La muralla más firme del Mundial contra el killer más en forma. Quien gane ese pulso pondrá medio pie en la final. La Roja sueña; Les Bleus avisan.


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