Dos años después, el guion se repite. Francia y España se volverán a cruzar en una semifinal, esta vez con el Mundial 2026 de por medio. El martes 14 de julio, a las 21:00 en la España peninsular (15:00 en el este de Estados Unidos), el AT&T Stadium de Arlington, sede de Dallas, acogerá el primer choque por un puesto en la final del 19 de julio. El que caiga jugará por el tercer puesto el día 18.
El cruce huele a revancha. En la Eurocopa 2024, La Roja se impuso a Francia (2-1) en semifinales camino del título. Ahora el contexto es otro, pero el morbo es el mismo, y tiene nombre y apellidos: Lamine Yamal frente a Kylian Mbappé.
Dos caminos, dos maneras de sufrir
Los galos llegan lanzados. Barrieron a Marruecos (2-0) en cuartos y dejaron fuera al último superviviente africano del torneo. La cosa no empezó fácil: Mbappé falló un penalti en la primera parte. Pero se resarció pasada la hora de juego con un disparo curvado que se coló por la escuadra lejana, su octavo tanto del campeonato. Seis minutos más tarde, el propio Mbappé asistió a Ousmane Dembélé para sentenciar el duelo. Francia no ha dado tregua en todo el Mundial.
España, en cambio, ha hecho del sufrimiento su forma de vida. Todos sus triunfos han llegado por la mínima. Ante Bélgica (2-1) en cuartos, Fabián Ruiz adelantó a los suyos y Charles De Ketelaere igualó la contienda antes del descanso. El encuentro pedía un héroe y llegó desde el banquillo: Mikel Merino marcó el tanto decisivo menos de dos minutos después de saltar al césped, empujando al fondo de las redes el rechace tras un remate de Cubarsí que escupió el meta suplente Senne Lammens. Bélgica arrancó sin su capitán lesionado, Youri Tielemans, tocado en el calentamiento, y perdió por lesión a Thibaut Courtois en la segunda parte.
Yamal contra Mbappé, el duelo dentro del duelo
Rivales de club, viejos conocidos. Será la sexta vez que Yamal se mida a Mbappé en una eliminatoria, y el escenario no puede ser más grande. El extremo español y el delantero francés reeditan un pulso que ya conocen de memoria, ahora con una final mundialista en el horizonte.
Mbappé llega en estado de gracia. Lidera la carrera por la Bota de Oro con ocho goles, los mismos que Lionel Messi, pero por delante en el desempate por asistencias (tres frente a una). Y no es el único peligro francés. Michael Olise ha sido la gran revelación en su primer Mundial, con seis asistencias en seis partidos, la cifra más alta del torneo. Cuando La Roja mire al banquillo rival, verá pegada por todas partes.
Los números que sostienen el cartel
El dato que mejor retrata a España es su muralla. Antes de encajar ante Bélgica, el combinado español había encadenado seis partidos sin recibir un solo gol, la racha sin goles en contra más larga de la historia de los Mundiales. Poco espectáculo en el marcador, mucha solidez atrás y esa costumbre de ganar por un tanto que ya es la marca de la casa de los de De la Fuente.
Enfrente, un equipo que golea y asiste con la misma facilidad con la que España cierra su portería. Ahí está, en esencia, el planteamiento del cruce: el hormigón defensivo de La Roja contra la artillería gala. Quien imponga su libreto pondrá un pie en la final.
Lo que está en juego
Un billete para la final del Mundial 2026, nada menos. El martes en Arlington, España querrá repetir la gesta de la Eurocopa y Francia buscará cobrarse la deuda pendiente. Yamal y Mbappé se volverán a mirar de frente, con el título de fondo y el recuerdo reciente de aquella semifinal continental flotando en el ambiente de Texas.
La Roja está viva. Los galos, también. El que gane, a la final; el que pierda, a pelear por el bronce. Cita el martes, y promete.




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